BY: Jimena Ocampo Lozano

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El cofre de los tesoros.

En este caso, os damos a conocer el juego por excelencia en el primer año del niño y que podéis hacer con ellos y con materiales caseros.

El cesto de los tesoros.

Seguramenta muchos habéis oído hablar de este juego pero, ¿en qué consiste y para qué sirve?
El cesto de los tesoros es una propuesta de juego para los más pequeños, los que han adquirido la posibilidad de permanecer sentados (a partir de 6 o 7 meses). Se trata de “aprender a través de la experimentación y el descubrimiento a través de los objetos”. (E. Goldschmied)
Es un tipo de juego individual con objetos muy variados, preferentemente de materiales naturales, muchos de uso casero, que están guardados en un gran cesto que se le presentan a los niños para que experimenten con ellos, los manipulen y jueguen. Esta actividad favorece el conocimiento y la percepción sensorial, mediante los cinco sentidos.

A través de la manipulación y exploración, los niños descubren sus características:

  • forma
  • olor (materiales diferentes aromas)
  • peso
  • Tacto (texturas, temperatura, peso)
  • Gusto
  • Oído (sonidos al golpear, agitar friccionar…)

Interesa que los objetos que se presentan sean de materiales de origen natural para compensar las pocas experiencias que tienen los niños actualmente, más acostumbrados a texturas y objetos de plástico.

Materiales propuestos: madera, goma, mimbre, piel, ante, cuero, frutas telas, cintas, metal, papel, cartón, piedras de diversas texturas, (sin aristas)

Os recomendamos que procuréis ir renovando, cambiando o aumentando el material. Y sobre todo… ¡Higiene y seguridad!

Tenéis que ofrecer el cesto al niño; y éste juega y experimenta con los objetos propuestos. No obstante no debéis dejarles solos, se necesita la presencia de una persona adulta para dar seguridad y confianza.

El pequeño va realizando las diferentes actividades de exploración alcanzando por sí mismo el aprendizaje. El niño manifiesta sus preferencias y diferencias en el “hacer con los materiales”, así elige un objeto y lo explora (lo observa, manipula, chupa, golpea, escucha el sonido que hace…)

Esperamos que os guste esta propuesta y os sirva para pasar un buen rato con los más pequeños. A ellos, les va a encantar y además, aprenderán jugando.

Escrito por María Torrijos. Psicoepedagoga Área Infatil y Psicoepedagógica de Fundamenta Psicoeducativo.

20 Mar 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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¿Cómo mantener normas y límites en situaciones de crisis?

Se van acumulando los días y aunque tratemos de ser lo más positivos posibles, es normal surjan situaciones de conflicto en casa, fruto de la tensión que puede producir el estar en casa tanto tiempo. Por ello queremos ofreceros una serie de pautas y orientaciones para llevar esta situación de la mejor manera posible y poder solucionar los conflictos que vayan surgiendo en esta extraordinaria situación.

La finalidad de este artículo, es la de tratar de entender mejor lo que está pasando en casa con todos los miembros de la familia y plantear soluciones.

En primer lugar hemos recordar que:

  • Ser padre no indica que lo podamos saber todo. Hay cosas que vamos aprendiendo sobre la marcha. Nadie nos había preparado para una situación similar, todos estamos intentando adaptarnos lo mejor posible a diario. Por lo que es normal no saber cómo actuar en esta situación.
  • Los niños necesitan límites y normas. Aunque en ocasiones pueden verse algo alteradas en estos días, hay que recordar que normas y límites son necesarios.
  • Como padres hemos de recordarles a nuestros hijos que nuestro amor hacia ellos es incondicional, pase lo que pase siempre los vamos a querer, aunque estemos tensos, nerviosos, o nos enfademos más estos días.

En segundo lugar, vamos a hacer un repaso del estado emocional que puede estar dándose en nuestros familiares, para que de esta forma podamos actuar mejor:

  • Los adultos podemos estar sintiendo cierta sensación de irrealidad o extrañeza. Es comprensible que puedan surgir emociones como la angustia o la sensación de sentirse superado. Son muchas cosas que enfrentar: el trabajo, los niños, nuestra pareja o la incertidumbre del futuro.
  • En el caso de los niños, puede que empezasen todo este proceso con la sensación de estar viviendo una aventura. Pero los días pasan y comienzan a estar saturados. Tienen que gestionar gran cantidad de deberes, pero además, lidiar con miedos o preocupaciones y con la sensación de estar encerrado y el estrés de no poder descargar toda la energía acumulada. Si para los mayores esta situación es complicada de abarcar, imaginemos para ellos y los recursos con los que cuentan a su edad.
  • En cuanto a los adolescentes, siempre repetimos que es una edad complicada. El confinamiento es complejo para todos, pero quizás es algo más agudo en estas edades, donde las relaciones con los iguales y espacio personal cobran una mayor importancia.
  • Por último las personas de avanzada edad, si por lo que sea están conviviendo con nosotros en casa, valorar que pueden sentirse algo más asustados al tratarse del grupo de mayor riesgo frente a la enfermedad.

Como podemos ver son muchas cosas a manejar pero, que no cunda el pánico. Hay muchas posibles soluciones y formas de manejar este escenario. Así que aquí van algunas herramientas que os resultarán muy útiles:

  • Normas claras y definidas: El primer paso fundamental es trasmitir a los hijos las normas que están planteadas para casa. Es incluso recomendable dejarlas por escrito y visibles para todos en casa. Incluso, podemos decorarlas o acompañarlas de dibujos que las representen.

Recomendamos a la hora de redactarlas que sea en términos positivos. Por ejemplo, en vez de indicar “NO  contestar a papa y mamá”, sería preferible otra versión como “Procurar mantener las buenas formas al hablar”.

Podemos empezar poniendo pocas reglas, sencillas y claras, para después ir añadiendo las que sean necesarias.

Por último, sería muy positivo que todos los miembros de la familia firmen las normas, aunque sean pequeños. De esta manera quedará patente que todos las conocemos y nuestro compromiso para cumplirlas.

  • Acuerdo entre las partes: Es imprescindible mostrar un frente común como padres a la hora de plantear normas y límites. Esto no quiere decir que no podamos discrepar, sino que hemos de intentar solucionar esas diferencias a parte para poder trasmitir juntos lo acordado.
  • Premios vs castigos: Ambos son importantes pero hay que saber cuándo elegirlos. Es preferible animar a los niños con la idea de que si cumplen sus tareas, al final habrá un pequeño premio. No necesariamente tiene porque ser algo material.

Puede ser permitirle hacer alguna actividad que le gusta mucho, la posibilidad de reservar un hueco para jugar juntos,  dentro de las posibilidades elegir el postre de ese día o similar.

Los castigos por otra parte,  están destinados para situaciones como por ejemplo las faltas de respeto o el incumplimiento de las normas que ya se conocen. Han de ser realistas, por ejemplo, no podemos poner un castigos que tengan un mes de duración.

La consecuencia ha de ser inmediata, en el mismo día de la falta. Si la falta se produce muy avanzado el día, podemos trasladar el castigo al día siguiente.

Por otro lado, es recomendable recurrir también a actividades que impliquen la reparación del daño previo. Un ejemplo puede ser que si el niño ha roto algo en un momento de enfado, podemos pedirle que lo arregle cuando este más tranquilo. Si ha desordenado algo, que lo coloque y así.

  • Escuchar: Procuremos practicar la escucha activa. Existen diferencias entre oír y escuchar a los demás. Antes de actuar, deberemos entender qué le pasa al otro, cómo se siente o qué piensa. Esto nos ayudara a ajustar nuestra respuesta y que esta sea más acertada.
  • Cuidar las formas: En caso de que nuestros hijos lleguen a perder las formas en cuanto la manera en que nos hablan,  es importante recordar dos aspectos.

El primero, evitar poneros a su mismo nivel, puesto que no nos servirá para defender nuestro argumento y además no es el modelo que queremos trasmitirles.

Por otra parte, hemos de hacerles llegar que de esa forma no podremos atenderles. No responderemos a sus demandas, siempre y cuando no controlen su forma de dirigirse a nosotros.

  • ¡Tiempo!: Si en algún momento valoramos que una situación con nuestros hijos está apunto de sobrepasarnos, es recomendable parar y salir de ese escenario. Eso nos ayudará a ambas partes a rebajar la tensión, ordenar las ideas y plantear un mejor dialogo.

Es algo normal que puede suceder, no debemos sentirnos culpables .Pero como adultos, es interesante enseñar a nuestros hijos la importancia del autocontrol y el saber retirarse a tiempo antes de comenzar una pelea.

  • Aprovechar los buenos momentos: Disfrutar del tiempo que tengamos en familia, haciendo actividades que nos gusten a todos en casa viendo por ejemplo una película, a la hora de la cena o jugando a un juego de mesa.
  • Espacio personal: Fundamental para todos el poder tener un tiempo para uno mismo, organizar nuestras ideas y poder relajarnos. Hemos de intentar tenerlo para nosotros, y respetarlo en los demás.

Isabel Quesada San José.

Psicóloga General Sanitaria. Área Infanto Juvenil y Adultos.

14 Mar 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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Planes con niños para estos días de quedarse en casa.

Está claro cuál es el tema de conversación en estos días, lo tenemos todo el rato en las noticas. También es verdad que están surgiendo múltiples y diversas preguntas. Entre ellas, una de las más repetidas estos días es ¿Qué hago con los niños?

Desde que se suspendieron las clases se han buscado soluciones como con quién dejarlos o cómo  se seguirían las clases. Son poco los días que llevan en casa, pero es normal que empiece a surgirnos la duda de cómo entretener a los más pequeños de la casa.

Es por eso que desde Fundamenta Psicoeducativo os queremos proponer diversas opciones:

  • A leer se ha dicho: Es un recurso básico y que nos sirve para todas las edades. Con los más pequeños podemos sentarnos un rato con ellos y leerles algunos cuentos o historias adaptadas para su edad, poniendo voces y jugando con ellos mientras leemos. Mientras que a los más mayores podemos permitirles más autonomía y que vayan leyendo las historias que más les llamen la atención. No necesariamente tiene porque ser una novela, puesto que también existen opciones como los cómics.
  • Haciendo las paces con el enemigo: Siempre hablamos de cómo podemos reducir las horas de exposición a la consola o la tableta, pero es cierto que también son opciones válidas en estos días.  Será difícil controlar el número de horas y somos conscientes de que jugarán algo más de lo normal. Pero es importante que estipulemos unos horarios claros desde el principio para evitar discusiones posteriores
  • ¡Qué recuerdos! Los niños ahora viven rodeados de tecnología, es por eso que no viene mal que les recordemos la multitud de juegos que pueden estarse perdiendo y que además son muy educativos, ya que pueden servirnos de refuerzo para el desarrollo de su lenguaje, lógica, percepción visual y habilidades motrices. Agarraros que aquí van unos cuantos:
    • Sudokus, sopas de letras o crucigramas
    • Puzzles, dominos y construcciones.
    • Juegos de letras como el ahorcado o palabras encadenadas
    • Teatros de sombras que podemos a hacer una linterna, con las manos  o incluso creando personajes fantásticos con cartulinas.
    • Jugar con gestos cómo adivinar la película, piedra papel y tijera, lucha de pulgares o pelea de serios.
  • Juegos de mesa: Algo en lo que podemos participar desde solo dos jugadores o toda la familia. Es importante que tengamos en cuenta la edad de los niños a la hora de elegir el juego. Además, nos puede servir para trabajar habilidades como el respeto de los turnos y  la tolerancia a la frustración si llegasen a perder.  Existen muchas opciones en casa desde el trivial, el cluedo, el uno, el tabu, el dobble, el cortex y millones más.
  • ¡Mueve ese body! Dado que van a ser muchos días en casa  no podemos olvidar una parte importante y es la necesidad de moverse. Hemos de intentar mantener activa no solo su mente sino también su cuerpo. Para ello serían útiles consolas como la Wii o la Nintendo Switch que con algunos juegos obligan a los niños a moverse algo más. Pero dejando de lado las consolas algo divertido y que puede ayudarles a quemar energía puede ser improvisar un baile con coreografía, juegos como Simón dice donde deban realizar las ordenes que les digamos como saltar a la pata coja, agacharse o saltar pero solo si dicha instrucción va acompañada de las palabras “Simón dice…”. Puede ser divertido también improvisar con ellos una clase de gimnasia con ejercicios que conozcamos o buscando tablas de ejercicio adaptadas para su edad.
  • Las tareas de casa: Podemos hacer de los quehaceres de la casa una actividad familiar compartida y es que seamos sinceros, es una forma sencilla de que nos echen una mano y de ir enseñándoles a ser más autónomos, para que pueden ir haciéndose cargo de tareas acordes a su edad como tender la ropa, barrer, limpiar la mesa o poner el lavaplatos.
  • Cocinillas: Puede ser algo divertido el meternos todos en la cocina y hacer una sencilla receta en la que los niños puedan participar. Algo fácil a realizar con ellos puede ser un bizcocho, galletas, tortitas o una macedonia.
  • Día de manualidades: Puede ser una buena oportunidad para sacar el artista que llevan dentro y es que son múltiples las opciones a elegir, desde hacer un dibujo, crear un cómic, hacer un señalador para nuestro libro o hacer un bote de la calma.

Esta última manualidad nos puede ser además muy útil para ayudar a los niños a la hora de hacer una mejor gestión de sus emociones. En estos días puede que se sientan agitados, será entonces cuando podremos darle este bote  para que puedan sacudirlo  y hacer que se enturbie el agua con la purpurina que contiene, haciendo que esta se mueva de forma desenfrenada.

Pero poco a poco las motas de brillo dejan de moverse con tanta celeridad, pasan a desplazarse suavemente y comienzan a bajar. Lo mismo debe ocurrir con su estado emocional, de forma paulatina puedan calmarse, aportando además el efecto relajante de observar la caída de la purpurina.

¿Qué materiales necesitamos para este último proyecto casero?: Un bote preferiblemente de plástico que deberemos asegurarnos de cerrarlo bien,  purpurina (aunque también podremos usar materiales similares como lentejuelas), agua templada, colorante alimenticio, una cuchara ya sea de postre o sopera y pegamento transparente.

Para realizarlo empezaremos llenando el recipiente con agua. Seguidamente añadiremos unas dos cucharadas de pegamento, dos o tres cucharadas de purpurina y  un par de gotas de colorante. Para finalizar cerraremos el bote con la tapa, a la cual es aconsejable dar un par de gotas de pegamento para evitar que los niños puedan abrirlo. Solo queda agitarlo con fuerza y ver su efecto mágico.

Recomendamos dejar el tarro de la calma en un lugar visible y accesible siempre para  cuando el pequeño pueda necesitarlo.

  • Gestión emocional: por último pero no menos importante dado que son muchas las emociones que van experimentar, podemos ofrecerles una herramienta muy útil como es el escribir un diario emocional donde reflejar todo aquello que les inquieta o  les  anima.

Esta es solo una pequeña muestra de las muchas cosas que podemos hacer con los pequeños en casa en los próximos. Pero sabemos que son muchas más, es por eso que iremos desarrollando estas ideas a lo largo de la semana, subiendo varias actividades explicadas de forma algo más extensa.

Esperamos que os sirvan de ayuda y estamos deseando que las compartías con nosotras más ideas en los comentarios.

¡A jugar se ha dicho!

Escrito por Isabel Quesada San José. Psicóloga General sanitaria, Área Infanto Juvenil y adultos.

06 Feb 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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Dificultades en el razonamiento matemático, ¿Por qué a mi hijo le cuesta aprender matemáticas?

Una de las dificultades de aprendizaje que pueden presentar los niños en su etapa escolar es la relacionada con las matemáticas y el razonamiento matemático, y es lo que se denomina Discalculia.

Esta dificultad puede o no ir acompañada de otros trastornos del aprendizaje como la dislexia o las dificultades atencionales.

Muchas veces pensamos que las dificultades de los niños con las matemáticas están relacionadas con la propia materia en sí, ( es difícil, no interesa al niño, no se esfuerza lo suficiente…) pero no pensamos que tras esas dificultades o malas notas en las matemáticas pueda existir un problema de fondo, una dificultad específica que afecta al aprendizaje de esta materia.

Pero hay que tener en cuenta, al igual que en el resto de dificultades de aprendizaje, que todos los niños pueden presentar problemas en  aprendizaje de las matemáticas en algún momento de su etapa escolar, pero no son debidas a una Dificultad de aprendizaje específico, por lo tanto es importante distinguir cuando hablamos de discalculia y cuando no. La discalculia es un trastorno persistente, y afecta al aprendizaje de las matemáticas en general y no a contenidos concretos.

Para el desarrollo del aprendizaje matemático son necesarias unas habilidades previas o prerrequisitos, que si no están correctamente adquiridas, pueden dar lugar a problemas con las matemáticas.

  • La atención, la memoria, el razonamiento y la percepción, (organización visoespacial, percepción auditiva, memoria verbal a corto y largo plazo, habilidades de seriación y secuenciación…)
  • Desarrollo lingüístico adecuado, buen nivel de comprensión lectora.
  • Adquisición de conceptos básicos ( tamaño, la forma, la cantidad, el orden, la posición)
  • Conocimiento corporal, (esquema corporal, lateralización adecuada).

A todo esto hay que añadir el propio desarrollo cognitivo del niño, que en sus diferentes etapas,  le va a permitir enfrentarse a tareas cada vez más abstractas. Como no todos los niños se desarrollan al mismo ritmo, enfrentarse a determinadas tareas antes de estar preparados, también puede dar lugar a dificultades, pero que poco a poco desaparecen.

Pero si, como decíamos antes, estas dificultades persisten por encima de lo que se considera normal por edad y etapa escolar, podemos hablar de una Dificultades específica de las matemáticas.

La discalculia es una dificultad de aprendizaje que afecta a niños con un nivel de desarrollo cognitivo  adecuado, un buen rendimiento en el aprendizaje, pero les cuesta comprender las nociones numéricas o realizar cálculos aritméticos. Esta dificultad se manifiesta en diferentes grados. Pueden presentar:

  • Problemas para escribir los números de forma correcta.
  • Problemas para aprender a realizar operaciones matemáticas básicas.
  • Problemas para realizar y resolver cuestiones de razonamiento.

En la discalculia pueden aparecer:

  • Dificultades perceptivas, visoespaciales, y visoconstructivas, (organización espacial, reconocer signos y símbolos matemáticos, posición de los números, identificación de los números, nociones delante detrás, antes después…)
  • lingüísticas, (comprensión lectora, escribir números en letras, comprensión de términos matemáticos…)
  • De memoria:
  • Simbólicas, (manejar números mentalmente, realizar cálculos, seriaciones….)
  • cognitivas (planificar el trabajo, comprobar resultados…)

Todas ellas pueden dificultar la realización de operaciones y cálculos.

Lo fundamental, como en el resto de dificultades de aprendizaje es una temprana y correcta detección de las mismas, por parte de un profesional que determine si las dificultades que presenta el niño son debidas a una Dificultad específica de aprendizaje o más bien tienes una base de falta de madurez o de una pobre adquisición o desarrollo de las habilidades básicas para el aprendizaje de las matemáticas.

Publicado en Guía Infantil.

Jimena Ocampo Lozano

Directora Área Infantil y Psicopedagógica Fundamenta Psicoeducativo.

Especialista en Atenciín Temprana, Psicología Infantil, Desarollo y Dificultades de Aprendizaje.

03 Feb 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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Consecuencias emocionales de las dificultades de aprendizaje

Las Dificultades de aprendizaje en general (de ahora en adelante DEA), y la dislexia en particular no sólo afectan al rendimiento académico de los niños y adolescentes, sino también a toda su esfera personal y emocional. Read More “Consecuencias emocionales de las dificultades de aprendizaje”

15 Oct 2019

BY: Jimena Ocampo Lozano

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¡¡Menudo estrés!!

Todos lo sufrimos, pero…¿qué es el estrés?


Casi todas las situaciones que se nos presentan en la  vida cotidiana tienen solución. Solo con pensar de esta manera ya empezamos a mitigar el exceso de estrés. Hay una serie de medidas prácticas para lidiar con este persistente enemigo incluso en tiempos de crisis: Ir paso a paso.”
                                                                                                          Enrique Rojas

Un cambio inesperado, un nuevo reto, falta de tiempo. En diversas ocasiones se nos plantean situaciones que nos superan, que hacen que dudemos de nuestras capacidades y nos estresemos.

Pero, ¿qué es el estrés? Y una duda común ¿es lo mismo el estrés que la ansiedad?

En cambio, en el caso de la ansiedad se plantea un origen interno, es decir, en una valoración catastrófica sobre lo que va a suceder,  una anticipación desajustada, miedo, ideas irracionales y sentimientos de angustia.  A diferencia del estrés, no es tan sencillo hacer desaparecer el malestar a pesar de que el aspecto estresor desaparezca, puesto que el problema principal se sitúa en cómo es enfrentado dicho problema.

Aclarado en un inicio en qué consiste exactamente  “estar estresado”, se plantea la  siguiente cuestión  ¿el estrés es solo un problema de adultos? Ni mucho menos. Y es que el estrés no tiene edad y son variados los motivos que pueden despertar la preocupación en los más pequeños. A continuación, presentaremos algunas de las muchas posibles causas del estrés que podemos encontrar en el caso de los niños:

  • En relación a la familia: la separación de los padres, presenciar discusiones entre adultos, el nacimiento de un nuevo hermano/a,  la enfermedad o  pérdida de alguien cercano, una mudanza, un cambio de rutinas.
  • En el área escolar: Un cambio de centro, problemas con los profesores, contar con dificultades para el aprendizaje, las épocas de exámenes, problemas a la hora de afrontar los deberes en casa, situaciones de bullying o problemas para integrarse con los compañeros.
  • En el área social: Dificultades en relación con sus iguales, no haber sido invitado a una fiesta de cumpleaños, alguna discusión con un amigo/a cercano.
  • A nivel de salud: Ponerse malos, tener que lidiar con alguna enfermedad de tipo crónico, afrontar los cambios físicos propios de la entrada en la adolescencia, hacerse pis en la cama.
  • Otros posibles elementos que pueden facilitar el estrés en los niños pueden ser la exposición a ciertas noticias, un horario semanal excesivamente cargado o una época de pesadillas.

Como podemos ver, son muchos frentes a controlar, así que, ¿qué señales pueden   ayudarnos a detectar que nuestro hijo está viviendo una situación estresante? Hemos de estar pendientes de:

  • La aparición de cambios relacionados con los hábitos de sueño o de alimentación, ya que suelen ser grandes indicadores de que algo podría estar sucediendo.
  • Cambios de conducta en un corto plazo de tiempo, si se muestran más alicaídos o distraídos.
  • Dificultad para gestionar adecuadamente sus emociones o si se irritan con facilidad.
  • Retroceso en aspectos que ya había logrado dominar: que vuelva a chuparse el dedo, a hacerse pis…
  • Una mayor necesidad de permanecer acompañado o  que comience a angustiarse ante la idea de separarse de nosotros.
  • La presencia de pequeños tics como aclararse mucho la garganta, apretar las manos, tocarse el pelo…
  • Quejas o dolores físicos como de cabeza o de estómago.
  • Comienzan a bajar las notas o a presentar problemas para el estudio.

Quizás es inevitable que nuestros hijos sufran de estrés en algún momento, pero lo que sí podemos hacer es ayudarles a llevarlo de la mejor manera posible, otorgándoles las herramientas adecuadas. Para ello sería recomendable:

  • Mantener un hilo de comunicación abierto con nuestro hijos: recordándoles que si tiene algún problema que no saben bien cómo afrontar, pueden contar con nosotros para  ayudarles.
  • Actuar como modelo: la principal forma de aprendizaje que tienen los niños es por  imitación. De manera que a la hora de enseñarles cómo lidiar con las situaciones estresantes, deberemos trasmitirles que es común ponernos nerviosos en un primer momento, pero que si mantienen la calma, podrán encontrar una forma de afrontarlo.
  • Fomentar la búsqueda de soluciones: para lo cual será necesario enséñales a identificar el problema, a buscar posibles soluciones y a seleccionar aquella que más se ajuste a su dilema.
  • Ayudarles: en caso de que la situación a enfrentar supere sus capacidades.
  • Felicitarles: por afrontar el problema, señalarles aquello que han hecho bien y qué aspectos pueden mejorar para la próxima vez.
  • Contar con momentos de distensión: es importante que los niños tengan en su día a día tiempo para relajarse,  parar practicar algún deporte o actividad relajante.
  • Si aumentase la intensidad del problema o se prolongase demasiado en el tiempo, deberá buscarse ayuda profesional.

Escrito por Isabel Quesada San José

Psicóloga Colegiada. Psicóloga General sanitaria


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