05 Abr 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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¿Cómo gestionamos el estudio a distancia?

Vivimos momentos de incertidumbre, de aislamiento en el hogar, de un cambio radical en nuestra rutina habitual y es algo que afecta a todos, adultos y niños.

Uno de los muchos cambios a los que nos tenemos que adaptar, y especialmente los niños, es el estudiar desde casa. Un asunto que está trayendo de cabeza a padres, niños y profesores. No sólo porque es una modalidad a la que no estamos acostumbrados, sino porque además tenemos que contar con que la situación que estamos viviendo es sumamente excepcional, dramática en ocasiones, y hemos de saber adaptar las exigencias al momento que vivimos.

Estudiar a distancia es mucho más que conectarse a un ordenador y asistir a una clase online. Requiere en primer lugar una autonomía y capacidad organizativa que no todos los alumnos tienen, especialmente los más pequeños. Esto hace que los padres tengan que ayudar a los niños a organizarse, a estudiar los contenidos, hacer deberes, entregar trabajos…Pero es que además es necesario contar con unos materiales y medios técnicos de los que no todos los alumnos disponen, ( ordenador, impresora, wifi…).

Pero es que además, a todo esto se añade la realidad familiar o emocional que cada alumno esté viviendo en su hogar.

Sin meternos en qué contenidos deberían primar en esta situación o en si debería seguirse el curriculum a rajatabla, os dejamos una serie de pautas para ayudar a los hijos a organizarse el tiempo de estudio.

Son muchos los padres que nos piden ayuda para que enseñemos a sus hijos a organizarse el estudio o que llevemos un seguimiento estos días o que nos transmiten que los chavales están agobiados con la carga escolar, especialmente aquellos que presentan algún tipo de problema o dificultad de aprendizaje.

En primer lugar, debemos establecer unos horarios realistas. Dedicar un tiempo al estudio o a tareas de aprendizaje académico que seamos capaces de cumplir y que nos sirvan sobretodo, para no perder el hábito de estudio. En primaria estaríamos hablando por ejemplo, de una hora y media por la mañana y tal vez de otra hora por la tarde. Pensaréis que eso es poco tiempo, pero es suficiente si tenemos en cuenta que es el propio niño el que tiene que gestionar su estudio. Podemos trabajar un par de materias al día y tratar de seguir el contenido educativo poco a poco. Sin agobios, sin estrés…lo que de tiempo. Los papás vamos a tener que explicar materia a los niños, así que podemos dedicar media hora al día a resolver dudas a los niños o a explicar contenidos.

Tenemos que ayudarles a organizarse los trabajos que les piden, haciendo ver a los niños que si no da tiempo a hacer todo lo que les piden, no pasa nada, que vamos a ir poco a poco, para aprender lo máximo posible y sin estresarnos o agobiarnos.

Para los niños que además presentan dificultades de aprendizaje, es muy importante seguir en la medida de lo posible con el trabajo “terapeútico” o primar actividades que nos sirvan para reforzar aprendizajes o trabajar aquellas áreas en las que presentan más dificultad,( comprensión lectora, razonamiento perceptivo, atención, concentración funciones ejecutivas…). las dificultades existen más allá de la escuela, influyen en su vida diaria más allá del ámbito académico. Para estos niños va a ser especialmente difícil seguir el curso a distancia, y no debemos olvidar, que las adecuaciones que necesitan tienen que seguir presentes en la modalidad on line.

En esta situación podemos dejar que los niños practiquen o afiancen contenidos de una forma más lúdica, bien a través de aplicaciones en la tablet, ( uso medido) o bien a través de juegos.

No podemos aprender de forma tradicional cuando la situación es excepcional.

Es una situación que emocionalmente tiene tantas implicaciones que no podemos pretender que los alumnos estudien como si nada de esto estuviera pasando. No podemos pretender que los alumnos, especialmente los más pequeños, se sienten a las 9 delante del ordenador o de su libro de texto y llevar un horario como el que llevaría en el colegio. Tampoco se trata de que los niños vivan esta situación como unas vacaciones, porque no lo son, pero tal vez habría que buscar un punto intermedio. Ayudarles a entender lo que pasa y a mantener un hábito de estudio.

Jimena Ocampo Lozano.

Directora área infantil y Psicopedagógica Fundamenta Psicoeducativo.

19 Mar 2020

BY: Jimena Ocampo Lozano

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Cómo gestionar la angustia.

De momento son pocos los días que llevamos de reclusión en casa, pero habrá a quién este periodo de tiempo le parezca una eternidad.

Estamos siendo bombardeados por multitud de noticias, algunas más ciertas que otras, recibiendo cifras y enfrentado grandes dosis de incertidumbre.

Es justo esto último lo que quizá este despertando mayores reacciones de angustia y es que si algo no tolera bien el ser humano es el no saber. Se nos ha enseñado a detectar los problemas, afrontarlos y solucionarlos. Pero hay ocasiones, como lo es esta, en las que no es tan sencillo.

Dado que se trata de una emoción difícil de gestionar, queremos aportar una serie de pasos e ideas para ayudar a sobrellevar la situación de forma más positiva.

Para ello, recurriremos a cuatro pasos fundamentas en la inteligencia emocional, es decir, la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud;  la capacidad para comprender emociones y regularlas, promoviendo un crecimiento emocional e intelectual y por último, el ser capaces de acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.

Siguiendo la idea de este concepto, empezamos con el primer paso:

  • Identificación emocional: Ser capaces de detectar esta emoción, puesto que en ocasiones solo prestamos atención a tales sentimientos cuando la situación nos tiene ampliamente desbordados.

Aunque puede asustar en un primer momento, no tiene nada de malo aceptar que no nos encontramos bien, que la situación posiblemente nos tenga algo superados. Es totalmente comprensible dado el escenario en el que nos hallamos.

Algunas de las señales para identificar la angustia serían que en estos últimos días, puedan estar surgiendo dificultades para dormir, cambios en el apetito, sensación de opresión en el pecho, llanto, nerviosismo o sensación de peligro inminente.

  • Comprensión emocional: Es fundamental detectar qué causa tal emoción. Una respuesta general puede ser el “vivir la situación que vivimos ahora”. Pero hemos de tratar de ser más concretos: ¿Son los deberes de los niños? ¿No saber cómo entretenerlos? ¿El que un amigo o familiar salga a trabajar? ¿Escuchar constantemente las noticias del día?

En función del origen de nuestro problema, daremos una u otra respuesta. Por ejemplo, en el caso de las noticias simplemente tendremos que reducir nuestra exposición a las novedades del día. 

En el caso de que se trate del miedo a que algún conocido salga a trabajar, es entendible que esta emoción pueda surgir y está bien sentirla, pero no podemos permitir que nos abrume. Hemos de intentar pensar en que nuestro amigo o familiar tomará las medidas adecuadas  de protección y en apoyarle durante este etapa.

  • Gestión emocional: Tal y como adelantábamos en el paso anterior, es imprescindible comprender que todas estas emociones son lícitas y esperables. Aun así, para la protección de nuestra salud mental hemos de tratar de que la angustia no nos domine.

Para ello recurriremos a herramientas tales como el ejercicio físico, respiraciones profundas o el manejo de nuestros pensamientos. Y  es que lo que tanto nos está angustiando no es solo lo que vivimos a diario, sino pensamientos de tipo anticipatorio y catastrófico como ¿Qué sucederá después de todo esto?

Aunque son preguntas entendibles, engancharnos a tales ideas o anticiparnos en exceso no servirá de nada y solo incrementará el malestar.

Para ello es recomendable detectar que estamos teniendo este tipo de pensamientos y acallarlos. Por ejemplo, ante la duda de ¿Qué ocurrirá dentro de quince días?, podemos responder sencillamente que no es el momento de pensarlo, ya lo averiguaremos entonces y que ahora nos estamos adelantando. Para complementar esta idea, tendremos que centrar nuestra atención en el presente, con cualquier tarea que podamos estar realizando entonces.

  • Facilitación emocional: Dada la naturaleza misma de los acontecimientos, lo más normal es que nos podamos encontrar decaídos. Es por eso que sería interesante buscar hacer actividades que despierten emociones más positivas.

Si pensamos en estos dos últimos días,  en esos aplausos por parte de los ciudadanos en reconocimiento al trabajo del personal sanitario, suelen venirnos a la cabeza la alegría que pudimos sentir, una sonrisa, la idea de sentirse acompañado. En resumen, emociones muy positivas.

Este tipo de sentimientos podemos facilitarlos, acercarlos a nosotros a través de actividades tan sencillas como bailar.

Podemos entender que bailar no sea lo que más pueda apetecernos en estos momentos. Pero os recomendamos escoger una canción que os guste y comenzar a movernos, por muy ridículos o incomodos que nos sintamos al principio. Si nos dejamos llevar por la música veréis como las emociones negativas poco a poco van desapareciendo y surgen otras mucho más agradables.

Algunos consejos para el camino:

  • Rutina: Es fundamental no dejarnos llevar, sino contar con una cierta estructura  lo largo del día que nos ayude a mantener la cabeza fría. (Hora a la que levantarse,  comer, contar con algo de ejercicio, hora de irse a dormir, etc.)
  • Tiempo para ti: Sabemos que es difícil entre el trabajo o teletrabajo , y más si contamos con niños en casa, pero es importante que a lo largo de la semana busquemos momentos para uno mismo, para ocupar la cabeza en tareas que nos resulten agradables como darnos un baño, leer, ver una serie que nos guste, pintar o similar.
  • No excedernos con las listas de tareas: Son muchas las actividades que nos están proponiendo desde redes sociales, medios de comunicación, amigos, familiares. Y aunque antes decíamos que es importante estar ocupado, es poco recomendable excedernos en la cantidad de cosas que queremos hacer.  Se trata de estar entretenido, no en agobiarnos más.
  • Gestión del pensamiento: Evitar caer en bucles de pensamiento negativo. Detectar tales ideas y tratar de modificarlos por alternativas más positivas o realistas.
  • Apoyarnos en los demás: Fundamental el mantener contacto con los nuestros, no solo llamarnos sino también aprovechar herramientas con la video llamada, nos dará la sensación de estar más cerca de los que añoramos. Permitirnos expresar con ellos como nos sentimos y desahogarnos. Sabrán escucharnos.
  • Querido diario: Llevar un pequeño diario en el que ir reflejando todo este proceso emociona, que nos haga conscientes de nuestros sentimientos y nos facilite su gestión.
  • Día a día: Ir poco a poco, concéntranos en ir día a día, sin tratar de adivinar el futuro.

Por último recordar que el miedo es una emoción básica, que por desagradable que sea, es normal sentir. Y que aunque haya situaciones que den miedo, podemos afrontarlas aun con el miedo acompañándonos.

Escrito Por: Isabel Quesada San José.

Psícologa General Sanitaria. Área Infanto juvenil y Adultos. Fundamenta Psicoeducativo.


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