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Blog – Fundamenta Psicoeducativo

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Tips para resolver problemas de matemáticas.

Os dejamos unas pautas para ayudar a los niños a resolver problemas de matemáticas.

¿Cuándo sumar? ¿ Hay que restar? ¿Qué pasos seguir para resolver un problema?

Esperamos que os sea de utilidad.

GUIA PARA LA GESTIÓN DEL CONFINAMIENTO

Manual elaborado por el equipo de Fundamenta para la gestión emocional del confinamiento.

Este manual se ha escrito con la pretensión de realizar una divulgación de posibles consecuencias, tanto presentes como futuras a nivel psicológico, de la situación de confinamiento y cambio social que estamos viviendo actualmente.

El manual ha sido creado por psicólogos y pedagogos expertos en diferentes áreas y con una muy positiva trayectoria profesional.

En ningún caso este manual ha sido creado para el autodiagnóstico de posibles patologías, en caso de que podamos creer una vez leído que presentamos determinados síntomas debemos acudir a un profesional de la salud mental quien será el encargado tanto del diagnóstico como del tratamiento correcto.

En líneas general el manual recoge diferentes aspectos psicológicos tanto en las áreas de adultos, como en adolescencia e infancia, que actualmente pueden suponer una problemática y trata de dar explicación y respuestas a que sucede, porque sucede y que herramientas podemos generar para mejorar dichas situaciones.

Esperamos que este manual breve les sirva de ayuda a nuestros lectores en este momento de dificultad.

¿Cómo hablar de la muerte a los niños?

¿Cómo abordar el tema con los más pequeños de la casa?

Aunque es un tema delicado, y muchas veces no sabemos cómo hacerlo, es importante hablar de la muerte con lo niños, o por lo menos, no deberíamos ignorar el tema cuando les invada la curiosidad. Es importante que elaboren una idea de la muerte ajustada a la realidad para que cuando tengan que enfrentarse a ella, no tenga lugar un duelo patológico y elaboren lo mejor psible ese proceso. No podemos ignorar el hecho de que la muerte es un hecho ineludible, y que tarde o temprano hemos de enfrentarnos a ella.

Poner palabras a este suceso es algo complicado y delicado, más aún cuando ese trata de comunicárselo a los más pequeños. Los adultos solemos pensar que hablar de la muerte a los niños no es adecuado, que es un tema que «no es para niños», que podemos traumatizarles, que no lo van a entender, que les vamos a asustar… nada más lejos de la realidad. Los niños en un momento u otro de su desarrollo van a tener curiosidad por el tema. Una curiosodad evolutiva a la que hay que dar respuesta. ¿Cómo lo hacemos? Hablándoles con naturalidad, en un lenguaje adaptado a ellos, a lo que son capaces de comprender, y evitando al máximo posible teñir de fantasía el tema, adornándolo con metáforas que o bien no comprenden o les llevan a elaborar un concepto de la muerte erróneo. La comunicación en la clave. Hablar con ellos y dejarles expresarse. Si no damos respuesta a sus preguntas, asociarán ese silencio con que es un tema malo del que no se puede hablar. Lo convertiremos en tema tabú y elaborarán sus propias ideas, muchas veces erróneas.

Hay cuatro conceptos claves que es importante manejar, que van a facilitar la comprensión del tema:

  • Es algo irreversible. Al contrario de lo que ocurre en muchos cuentos, en los que la muerte es algo que se puede deshacer, hay que enseñarles que es algo de lo que no podemos volver.
  • El cuerpo deja de funcionar. No podemos oir, no sentir dolor, ni ver… Hay que ser concretos y evitar expresiones en los que se dota al fallecido de capacidades que no tienen , ( nos ven desde el cielo, pueden ponerse tristes si estamos tristes, etc…) Esto confunde bastante a los niños e incluso puede hacer que se sientan culpables o tener cierto temor.
  • Es algo que nos afecta a todos. Tenemos que hacer ver a los niños que es algo que a todos nos afecta, pero sin que le genere angustia. Le diremos que aun hay que hacer mucjas cosas, que tiene que pasar tiempo, etc…
  • Tiene una causa y explicación.

Si se da la situación en que hay que comunicarle al niño que ha fallecido alguien cercano, ¿Cómo lo hacemos?

  • Comunicar la noticia lo antes posible. No ocultársela. Puede sentirse engañado y complicar el duelo posterior.
  • La noticia debe darla alguien cercano y vinculado al niño.
  • Elegir un lugar tranquilo, en el que el niño se sienta seguro y que le sea familiar. En casa, en su cuarto…Un lugar en el que tenga la tranquilidad y confianza para expresar las emociones que puedan surgir. Si me lo llevo a merendar a una hamburguersería y se lo cuento allí, difículmente podrá expresarse, y puede crear confusión al niño.
  • Permitir y aceptar preguntas y que se exprese a su manera. Contestar aquellas que podamos, dejar la puerta abierta a que nos pregunten cuando quieran.
  • Contarles la verdad y no engañarles.
  • Permitirles si quieren, participar en los ritos de despedida.
  • Adaptarse SIEMPRE a su desarrollo cognitivo y a lo que son capaces de comprender.

Os dejamos una serie de libros, ( hay muchos más) para tratar este tema con los niños.

  • La isla del abuelo de Benji Davies Edad: De 3 a 6 años
  • Para siempre deCamino García.
  • Inés Azul de Pablo Albo.
  • Yo siempre te querré. Hans Wilheim.

Debemos recordar:

  • No evitar el tema
  • No ocultar información
  • Hablar con naturalidad y evitando metáforas que no puedan comprender o dotarle al tema de una fantasía de cuento.

Jimena Ocampo Lozano. Directora Área Infantil y Psicopedagógica.

¿Cómo gestionamos el estudio a distancia?

Vivimos momentos de incertidumbre, de aislamiento en el hogar, de un cambio radical en nuestra rutina habitual y es algo que afecta a todos, adultos y niños.

Uno de los muchos cambios a los que nos tenemos que adaptar, y especialmente los niños, es el estudiar desde casa. Un asunto que está trayendo de cabeza a padres, niños y profesores. No sólo porque es una modalidad a la que no estamos acostumbrados, sino porque además tenemos que contar con que la situación que estamos viviendo es sumamente excepcional, dramática en ocasiones, y hemos de saber adaptar las exigencias al momento que vivimos.

Estudiar a distancia es mucho más que conectarse a un ordenador y asistir a una clase online. Requiere en primer lugar una autonomía y capacidad organizativa que no todos los alumnos tienen, especialmente los más pequeños. Esto hace que los padres tengan que ayudar a los niños a organizarse, a estudiar los contenidos, hacer deberes, entregar trabajos…Pero es que además es necesario contar con unos materiales y medios técnicos de los que no todos los alumnos disponen, ( ordenador, impresora, wifi…).

Pero es que además, a todo esto se añade la realidad familiar o emocional que cada alumno esté viviendo en su hogar.

Sin meternos en qué contenidos deberían primar en esta situación o en si debería seguirse el curriculum a rajatabla, os dejamos una serie de pautas para ayudar a los hijos a organizarse el tiempo de estudio.

Son muchos los padres que nos piden ayuda para que enseñemos a sus hijos a organizarse el estudio o que llevemos un seguimiento estos días o que nos transmiten que los chavales están agobiados con la carga escolar, especialmente aquellos que presentan algún tipo de problema o dificultad de aprendizaje.

En primer lugar, debemos establecer unos horarios realistas. Dedicar un tiempo al estudio o a tareas de aprendizaje académico que seamos capaces de cumplir y que nos sirvan sobretodo, para no perder el hábito de estudio. En primaria estaríamos hablando por ejemplo, de una hora y media por la mañana y tal vez de otra hora por la tarde. Pensaréis que eso es poco tiempo, pero es suficiente si tenemos en cuenta que es el propio niño el que tiene que gestionar su estudio. Podemos trabajar un par de materias al día y tratar de seguir el contenido educativo poco a poco. Sin agobios, sin estrés…lo que de tiempo. Los papás vamos a tener que explicar materia a los niños, así que podemos dedicar media hora al día a resolver dudas a los niños o a explicar contenidos.

Tenemos que ayudarles a organizarse los trabajos que les piden, haciendo ver a los niños que si no da tiempo a hacer todo lo que les piden, no pasa nada, que vamos a ir poco a poco, para aprender lo máximo posible y sin estresarnos o agobiarnos.

Para los niños que además presentan dificultades de aprendizaje, es muy importante seguir en la medida de lo posible con el trabajo «terapeútico» o primar actividades que nos sirvan para reforzar aprendizajes o trabajar aquellas áreas en las que presentan más dificultad,( comprensión lectora, razonamiento perceptivo, atención, concentración funciones ejecutivas…). las dificultades existen más allá de la escuela, influyen en su vida diaria más allá del ámbito académico. Para estos niños va a ser especialmente difícil seguir el curso a distancia, y no debemos olvidar, que las adecuaciones que necesitan tienen que seguir presentes en la modalidad on line.

En esta situación podemos dejar que los niños practiquen o afiancen contenidos de una forma más lúdica, bien a través de aplicaciones en la tablet, ( uso medido) o bien a través de juegos.

No podemos aprender de forma tradicional cuando la situación es excepcional.

Es una situación que emocionalmente tiene tantas implicaciones que no podemos pretender que los alumnos estudien como si nada de esto estuviera pasando. No podemos pretender que los alumnos, especialmente los más pequeños, se sienten a las 9 delante del ordenador o de su libro de texto y llevar un horario como el que llevaría en el colegio. Tampoco se trata de que los niños vivan esta situación como unas vacaciones, porque no lo son, pero tal vez habría que buscar un punto intermedio. Ayudarles a entender lo que pasa y a mantener un hábito de estudio.

Jimena Ocampo Lozano.

Directora área infantil y Psicopedagógica Fundamenta Psicoeducativo.

tecnicas de estudio
¿Cómo me organizo?

Estos días que tenemos que quedarnos en casa, es más importante que nunca el uso de horarios y rutinas que seguir para no descontrolarnos y terminar cada día pensando “¿Qué he hecho hoy? Nada de lo que tenía que hacer…”.  Además, estar todo el día en casa durante muchos días, no es lo ideal. Por eso, es necesario mantenernos ocupados y establecer unos tiempos para trabajar, socializar y actividades de ocio de calidad.

Estos días de no ir al colegio o instituto siguen siendo días que de estudio. Aunque no vayamos a clase, las clases siguen. Y por eso, más que nunca, llevar una buena planificación es más importante que nunca.

Pero como esta situación es nueva, excepcional y emocionalmente muy impactante, debemos de tomarnos las cosas con calma, y pensar que si tenemos un día malo, o si en casa tenemos que compartir ordenadores y recursos, si un día prefiero estar jugando con mis hermanos, o leyendo un libro, es totalmente válido.

Aquí os damos unas pautas para organizar el tiempo, que es válido para cualquier situación de estudio, pero que como todo, hay que adaptar a la situación concreta.

¿Cómo me organizo?

Cuando tenemos que cumplir un objetivo o tenemos una meta, es importante que dediquemos, en un primer momento, un tiempo a diseñar un plan de acción. De esta forma, planificamos cuánto tiempo tenemos, qué tareas son las que tenemos que hacer para llegar al objetivo y cuánto tiempo necesitamos para realizar cada tarea. Si no hacemos este paso, corremos el riesgo de caer en la procastinación ya que, llegado el momento de ponernos a trabajar, nos van a surgir pensamientos como: “Tengo mucho tiempo, no hace falta empezar ahora”, “No sé por dónde empezar a trabajar”.

Tener diseñado un horario en el que estén contempladas todas las tareas que tengo que hacer y el tiempo que necesito, me permite tener sensación de control y, al mismo tiempo, tener la mente liberada y lista para directamente hacer la tarea.

Así que es importante diseñar nuestro plan de acción personal siguiendo los siguientes pasos:

  1. Definir las tareas: Por ejemplo, si tengo un examen de lengua, tengo que definir bien qué temas entran, cuantos apartados tiene cada tema, cómo son de extensos, cómo voy a estudiar cada uno. Por ejemplo, si un tema es muy largo y los demás más cortos, si un tema es de literatura pero otro es de sintaxis, en uno tengo que memorizar y en otro hacer ejercicios… tengo que contemplarlo y desglosarlo en “minitareas”. De esta forma conseguimos que “no se nos haga bola” cuando vayamos a ponernos, porque en vez de ver que tenemos que estudiar un montón, vemos que nos toca hacer una “minitarea” ahora, y después otra.
  2. Calcular el tiempo: calcular para cada minitarea el tiempo que vamos a tardar. Tiene que ser un tiempo realista, es mejor que nos pasemos de poner demasiado tiempo que demasiado poco. Si estimamos que vamos a tardar poco tiempo y, al final tardamos más, la siguiente tarea se verá afectada y así todo el horario, y nuestra sensación será de falta de control y de baja autoeficacia, por lo que disminuye la motivación de seguir con ello. Si estimamos que vamos a tardar mucho y, al final tardamos menos, nos sentiremos mucho mejor y tendremos 5 minutos para descansar hasta la siguiente minitarea.
  3. Hacer un horario: tenemos que diseñar un horario (hay que dibujarlo! No vale hacerlo “de cabeza”) en el que fijemos cuáles van a ser nuestras horas de estudio. Por ejemplo, todas las mañanas de 10:00 a 13:00. Una vez que sepamos los tiempos que tenemos para estudiar, vamos a encajar las minitareas en esos huecos. Por ejemplo, si el tema 1 de lengua tardo en leerlo y hacer un esquema 1 hora y en el tema 2 tardo 2 horas, escribo esas tareas en el hueco de estudio del día.

Así mismo, tenemos que programar qué momento del día vamos a usar para socializar y definir de qué manera, y también para ocio.

Por ejemplo, por la tarde de 17.00 a 19.00 voy a hacer algo de ocio: leer mi libro, ver un capítulo de una serie, o una peli, jugar a un juego…. De 19.00 a 20.00 voy a llamar a mis amigos para hablar un rato, o voy a ir junto a mi familia con la que vivo y hablar de algo, o voy a salir por la ventana a hablar con los vecinos de enfrente.

Recordad que el truco está en hacer poquito a poco, ¡pero sin parar! Solo en nuestros descansos programados.

¡Ánimo y a por todas! ¡Todo irá bien!

Escrito por Marina Martínez Calva. Psicóloga General Sanitaria, Área Infanto Juvenil Fundamenta Psicoeducativo.

El cofre de los tesoros.

En este caso, os damos a conocer el juego por excelencia en el primer año del niño y que podéis hacer con ellos y con materiales caseros.

El cesto de los tesoros.

Seguramenta muchos habéis oído hablar de este juego pero, ¿en qué consiste y para qué sirve?
El cesto de los tesoros es una propuesta de juego para los más pequeños, los que han adquirido la posibilidad de permanecer sentados (a partir de 6 o 7 meses). Se trata de “aprender a través de la experimentación y el descubrimiento a través de los objetos”. (E. Goldschmied)
Es un tipo de juego individual con objetos muy variados, preferentemente de materiales naturales, muchos de uso casero, que están guardados en un gran cesto que se le presentan a los niños para que experimenten con ellos, los manipulen y jueguen. Esta actividad favorece el conocimiento y la percepción sensorial, mediante los cinco sentidos.

A través de la manipulación y exploración, los niños descubren sus características:

  • forma
  • olor (materiales diferentes aromas)
  • peso
  • Tacto (texturas, temperatura, peso)
  • Gusto
  • Oído (sonidos al golpear, agitar friccionar…)

Interesa que los objetos que se presentan sean de materiales de origen natural para compensar las pocas experiencias que tienen los niños actualmente, más acostumbrados a texturas y objetos de plástico.

Materiales propuestos: madera, goma, mimbre, piel, ante, cuero, frutas telas, cintas, metal, papel, cartón, piedras de diversas texturas, (sin aristas)

Os recomendamos que procuréis ir renovando, cambiando o aumentando el material. Y sobre todo… ¡Higiene y seguridad!

Tenéis que ofrecer el cesto al niño; y éste juega y experimenta con los objetos propuestos. No obstante no debéis dejarles solos, se necesita la presencia de una persona adulta para dar seguridad y confianza.

El pequeño va realizando las diferentes actividades de exploración alcanzando por sí mismo el aprendizaje. El niño manifiesta sus preferencias y diferencias en el “hacer con los materiales”, así elige un objeto y lo explora (lo observa, manipula, chupa, golpea, escucha el sonido que hace…)

Esperamos que os guste esta propuesta y os sirva para pasar un buen rato con los más pequeños. A ellos, les va a encantar y además, aprenderán jugando.

Escrito por María Torrijos. Psicoepedagoga Área Infatil y Psicoepedagógica de Fundamenta Psicoeducativo.

¿Cómo mantener normas y límites en situaciones de crisis?

Se van acumulando los días y aunque tratemos de ser lo más positivos posibles, es normal surjan situaciones de conflicto en casa, fruto de la tensión que puede producir el estar en casa tanto tiempo. Por ello queremos ofreceros una serie de pautas y orientaciones para llevar esta situación de la mejor manera posible y poder solucionar los conflictos que vayan surgiendo en esta extraordinaria situación.

La finalidad de este artículo, es la de tratar de entender mejor lo que está pasando en casa con todos los miembros de la familia y plantear soluciones.

En primer lugar hemos recordar que:

  • Ser padre no indica que lo podamos saber todo. Hay cosas que vamos aprendiendo sobre la marcha. Nadie nos había preparado para una situación similar, todos estamos intentando adaptarnos lo mejor posible a diario. Por lo que es normal no saber cómo actuar en esta situación.
  • Los niños necesitan límites y normas. Aunque en ocasiones pueden verse algo alteradas en estos días, hay que recordar que normas y límites son necesarios.
  • Como padres hemos de recordarles a nuestros hijos que nuestro amor hacia ellos es incondicional, pase lo que pase siempre los vamos a querer, aunque estemos tensos, nerviosos, o nos enfademos más estos días.

En segundo lugar, vamos a hacer un repaso del estado emocional que puede estar dándose en nuestros familiares, para que de esta forma podamos actuar mejor:

  • Los adultos podemos estar sintiendo cierta sensación de irrealidad o extrañeza. Es comprensible que puedan surgir emociones como la angustia o la sensación de sentirse superado. Son muchas cosas que enfrentar: el trabajo, los niños, nuestra pareja o la incertidumbre del futuro.
  • En el caso de los niños, puede que empezasen todo este proceso con la sensación de estar viviendo una aventura. Pero los días pasan y comienzan a estar saturados. Tienen que gestionar gran cantidad de deberes, pero además, lidiar con miedos o preocupaciones y con la sensación de estar encerrado y el estrés de no poder descargar toda la energía acumulada. Si para los mayores esta situación es complicada de abarcar, imaginemos para ellos y los recursos con los que cuentan a su edad.
  • En cuanto a los adolescentes, siempre repetimos que es una edad complicada. El confinamiento es complejo para todos, pero quizás es algo más agudo en estas edades, donde las relaciones con los iguales y espacio personal cobran una mayor importancia.
  • Por último las personas de avanzada edad, si por lo que sea están conviviendo con nosotros en casa, valorar que pueden sentirse algo más asustados al tratarse del grupo de mayor riesgo frente a la enfermedad.

Como podemos ver son muchas cosas a manejar pero, que no cunda el pánico. Hay muchas posibles soluciones y formas de manejar este escenario. Así que aquí van algunas herramientas que os resultarán muy útiles:

  • Normas claras y definidas: El primer paso fundamental es trasmitir a los hijos las normas que están planteadas para casa. Es incluso recomendable dejarlas por escrito y visibles para todos en casa. Incluso, podemos decorarlas o acompañarlas de dibujos que las representen.

Recomendamos a la hora de redactarlas que sea en términos positivos. Por ejemplo, en vez de indicar “NO  contestar a papa y mamá”, sería preferible otra versión como “Procurar mantener las buenas formas al hablar”.

Podemos empezar poniendo pocas reglas, sencillas y claras, para después ir añadiendo las que sean necesarias.

Por último, sería muy positivo que todos los miembros de la familia firmen las normas, aunque sean pequeños. De esta manera quedará patente que todos las conocemos y nuestro compromiso para cumplirlas.

  • Acuerdo entre las partes: Es imprescindible mostrar un frente común como padres a la hora de plantear normas y límites. Esto no quiere decir que no podamos discrepar, sino que hemos de intentar solucionar esas diferencias a parte para poder trasmitir juntos lo acordado.
  • Premios vs castigos: Ambos son importantes pero hay que saber cuándo elegirlos. Es preferible animar a los niños con la idea de que si cumplen sus tareas, al final habrá un pequeño premio. No necesariamente tiene porque ser algo material.

Puede ser permitirle hacer alguna actividad que le gusta mucho, la posibilidad de reservar un hueco para jugar juntos,  dentro de las posibilidades elegir el postre de ese día o similar.

Los castigos por otra parte,  están destinados para situaciones como por ejemplo las faltas de respeto o el incumplimiento de las normas que ya se conocen. Han de ser realistas, por ejemplo, no podemos poner un castigos que tengan un mes de duración.

La consecuencia ha de ser inmediata, en el mismo día de la falta. Si la falta se produce muy avanzado el día, podemos trasladar el castigo al día siguiente.

Por otro lado, es recomendable recurrir también a actividades que impliquen la reparación del daño previo. Un ejemplo puede ser que si el niño ha roto algo en un momento de enfado, podemos pedirle que lo arregle cuando este más tranquilo. Si ha desordenado algo, que lo coloque y así.

  • Escuchar: Procuremos practicar la escucha activa. Existen diferencias entre oír y escuchar a los demás. Antes de actuar, deberemos entender qué le pasa al otro, cómo se siente o qué piensa. Esto nos ayudara a ajustar nuestra respuesta y que esta sea más acertada.
  • Cuidar las formas: En caso de que nuestros hijos lleguen a perder las formas en cuanto la manera en que nos hablan,  es importante recordar dos aspectos.

El primero, evitar poneros a su mismo nivel, puesto que no nos servirá para defender nuestro argumento y además no es el modelo que queremos trasmitirles.

Por otra parte, hemos de hacerles llegar que de esa forma no podremos atenderles. No responderemos a sus demandas, siempre y cuando no controlen su forma de dirigirse a nosotros.

  • ¡Tiempo!: Si en algún momento valoramos que una situación con nuestros hijos está apunto de sobrepasarnos, es recomendable parar y salir de ese escenario. Eso nos ayudará a ambas partes a rebajar la tensión, ordenar las ideas y plantear un mejor dialogo.

Es algo normal que puede suceder, no debemos sentirnos culpables .Pero como adultos, es interesante enseñar a nuestros hijos la importancia del autocontrol y el saber retirarse a tiempo antes de comenzar una pelea.

  • Aprovechar los buenos momentos: Disfrutar del tiempo que tengamos en familia, haciendo actividades que nos gusten a todos en casa viendo por ejemplo una película, a la hora de la cena o jugando a un juego de mesa.
  • Espacio personal: Fundamental para todos el poder tener un tiempo para uno mismo, organizar nuestras ideas y poder relajarnos. Hemos de intentar tenerlo para nosotros, y respetarlo en los demás.

Isabel Quesada San José.

Psicóloga General Sanitaria. Área Infanto Juvenil y Adultos.

Cómo gestionar la angustia.

De momento son pocos los días que llevamos de reclusión en casa, pero habrá a quién este periodo de tiempo le parezca una eternidad.

Estamos siendo bombardeados por multitud de noticias, algunas más ciertas que otras, recibiendo cifras y enfrentado grandes dosis de incertidumbre.

Es justo esto último lo que quizá este despertando mayores reacciones de angustia y es que si algo no tolera bien el ser humano es el no saber. Se nos ha enseñado a detectar los problemas, afrontarlos y solucionarlos. Pero hay ocasiones, como lo es esta, en las que no es tan sencillo.

Dado que se trata de una emoción difícil de gestionar, queremos aportar una serie de pasos e ideas para ayudar a sobrellevar la situación de forma más positiva.

Para ello, recurriremos a cuatro pasos fundamentas en la inteligencia emocional, es decir, la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud;  la capacidad para comprender emociones y regularlas, promoviendo un crecimiento emocional e intelectual y por último, el ser capaces de acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.

Siguiendo la idea de este concepto, empezamos con el primer paso:

  • Identificación emocional: Ser capaces de detectar esta emoción, puesto que en ocasiones solo prestamos atención a tales sentimientos cuando la situación nos tiene ampliamente desbordados.

Aunque puede asustar en un primer momento, no tiene nada de malo aceptar que no nos encontramos bien, que la situación posiblemente nos tenga algo superados. Es totalmente comprensible dado el escenario en el que nos hallamos.

Algunas de las señales para identificar la angustia serían que en estos últimos días, puedan estar surgiendo dificultades para dormir, cambios en el apetito, sensación de opresión en el pecho, llanto, nerviosismo o sensación de peligro inminente.

  • Comprensión emocional: Es fundamental detectar qué causa tal emoción. Una respuesta general puede ser el “vivir la situación que vivimos ahora”. Pero hemos de tratar de ser más concretos: ¿Son los deberes de los niños? ¿No saber cómo entretenerlos? ¿El que un amigo o familiar salga a trabajar? ¿Escuchar constantemente las noticias del día?

En función del origen de nuestro problema, daremos una u otra respuesta. Por ejemplo, en el caso de las noticias simplemente tendremos que reducir nuestra exposición a las novedades del día. 

En el caso de que se trate del miedo a que algún conocido salga a trabajar, es entendible que esta emoción pueda surgir y está bien sentirla, pero no podemos permitir que nos abrume. Hemos de intentar pensar en que nuestro amigo o familiar tomará las medidas adecuadas  de protección y en apoyarle durante este etapa.

  • Gestión emocional: Tal y como adelantábamos en el paso anterior, es imprescindible comprender que todas estas emociones son lícitas y esperables. Aun así, para la protección de nuestra salud mental hemos de tratar de que la angustia no nos domine.

Para ello recurriremos a herramientas tales como el ejercicio físico, respiraciones profundas o el manejo de nuestros pensamientos. Y  es que lo que tanto nos está angustiando no es solo lo que vivimos a diario, sino pensamientos de tipo anticipatorio y catastrófico como ¿Qué sucederá después de todo esto?

Aunque son preguntas entendibles, engancharnos a tales ideas o anticiparnos en exceso no servirá de nada y solo incrementará el malestar.

Para ello es recomendable detectar que estamos teniendo este tipo de pensamientos y acallarlos. Por ejemplo, ante la duda de ¿Qué ocurrirá dentro de quince días?, podemos responder sencillamente que no es el momento de pensarlo, ya lo averiguaremos entonces y que ahora nos estamos adelantando. Para complementar esta idea, tendremos que centrar nuestra atención en el presente, con cualquier tarea que podamos estar realizando entonces.

  • Facilitación emocional: Dada la naturaleza misma de los acontecimientos, lo más normal es que nos podamos encontrar decaídos. Es por eso que sería interesante buscar hacer actividades que despierten emociones más positivas.

Si pensamos en estos dos últimos días,  en esos aplausos por parte de los ciudadanos en reconocimiento al trabajo del personal sanitario, suelen venirnos a la cabeza la alegría que pudimos sentir, una sonrisa, la idea de sentirse acompañado. En resumen, emociones muy positivas.

Este tipo de sentimientos podemos facilitarlos, acercarlos a nosotros a través de actividades tan sencillas como bailar.

Podemos entender que bailar no sea lo que más pueda apetecernos en estos momentos. Pero os recomendamos escoger una canción que os guste y comenzar a movernos, por muy ridículos o incomodos que nos sintamos al principio. Si nos dejamos llevar por la música veréis como las emociones negativas poco a poco van desapareciendo y surgen otras mucho más agradables.

Algunos consejos para el camino:

  • Rutina: Es fundamental no dejarnos llevar, sino contar con una cierta estructura  lo largo del día que nos ayude a mantener la cabeza fría. (Hora a la que levantarse,  comer, contar con algo de ejercicio, hora de irse a dormir, etc.)
  • Tiempo para ti: Sabemos que es difícil entre el trabajo o teletrabajo , y más si contamos con niños en casa, pero es importante que a lo largo de la semana busquemos momentos para uno mismo, para ocupar la cabeza en tareas que nos resulten agradables como darnos un baño, leer, ver una serie que nos guste, pintar o similar.
  • No excedernos con las listas de tareas: Son muchas las actividades que nos están proponiendo desde redes sociales, medios de comunicación, amigos, familiares. Y aunque antes decíamos que es importante estar ocupado, es poco recomendable excedernos en la cantidad de cosas que queremos hacer.  Se trata de estar entretenido, no en agobiarnos más.
  • Gestión del pensamiento: Evitar caer en bucles de pensamiento negativo. Detectar tales ideas y tratar de modificarlos por alternativas más positivas o realistas.
  • Apoyarnos en los demás: Fundamental el mantener contacto con los nuestros, no solo llamarnos sino también aprovechar herramientas con la video llamada, nos dará la sensación de estar más cerca de los que añoramos. Permitirnos expresar con ellos como nos sentimos y desahogarnos. Sabrán escucharnos.
  • Querido diario: Llevar un pequeño diario en el que ir reflejando todo este proceso emociona, que nos haga conscientes de nuestros sentimientos y nos facilite su gestión.
  • Día a día: Ir poco a poco, concéntranos en ir día a día, sin tratar de adivinar el futuro.

Por último recordar que el miedo es una emoción básica, que por desagradable que sea, es normal sentir. Y que aunque haya situaciones que den miedo, podemos afrontarlas aun con el miedo acompañándonos.

Escrito Por: Isabel Quesada San José.

Psícologa General Sanitaria. Área Infanto juvenil y Adultos. Fundamenta Psicoeducativo.

Planes con niños para estos días de quedarse en casa.

Está claro cuál es el tema de conversación en estos días, lo tenemos todo el rato en las noticas. También es verdad que están surgiendo múltiples y diversas preguntas. Entre ellas, una de las más repetidas estos días es ¿Qué hago con los niños?

Desde que se suspendieron las clases se han buscado soluciones como con quién dejarlos o cómo  se seguirían las clases. Son poco los días que llevan en casa, pero es normal que empiece a surgirnos la duda de cómo entretener a los más pequeños de la casa.

Es por eso que desde Fundamenta Psicoeducativo os queremos proponer diversas opciones:

  • A leer se ha dicho: Es un recurso básico y que nos sirve para todas las edades. Con los más pequeños podemos sentarnos un rato con ellos y leerles algunos cuentos o historias adaptadas para su edad, poniendo voces y jugando con ellos mientras leemos. Mientras que a los más mayores podemos permitirles más autonomía y que vayan leyendo las historias que más les llamen la atención. No necesariamente tiene porque ser una novela, puesto que también existen opciones como los cómics.
  • Haciendo las paces con el enemigo: Siempre hablamos de cómo podemos reducir las horas de exposición a la consola o la tableta, pero es cierto que también son opciones válidas en estos días.  Será difícil controlar el número de horas y somos conscientes de que jugarán algo más de lo normal. Pero es importante que estipulemos unos horarios claros desde el principio para evitar discusiones posteriores
  • ¡Qué recuerdos! Los niños ahora viven rodeados de tecnología, es por eso que no viene mal que les recordemos la multitud de juegos que pueden estarse perdiendo y que además son muy educativos, ya que pueden servirnos de refuerzo para el desarrollo de su lenguaje, lógica, percepción visual y habilidades motrices. Agarraros que aquí van unos cuantos:
    • Sudokus, sopas de letras o crucigramas
    • Puzzles, dominos y construcciones.
    • Juegos de letras como el ahorcado o palabras encadenadas
    • Teatros de sombras que podemos a hacer una linterna, con las manos  o incluso creando personajes fantásticos con cartulinas.
    • Jugar con gestos cómo adivinar la película, piedra papel y tijera, lucha de pulgares o pelea de serios.
  • Juegos de mesa: Algo en lo que podemos participar desde solo dos jugadores o toda la familia. Es importante que tengamos en cuenta la edad de los niños a la hora de elegir el juego. Además, nos puede servir para trabajar habilidades como el respeto de los turnos y  la tolerancia a la frustración si llegasen a perder.  Existen muchas opciones en casa desde el trivial, el cluedo, el uno, el tabu, el dobble, el cortex y millones más.
  • ¡Mueve ese body! Dado que van a ser muchos días en casa  no podemos olvidar una parte importante y es la necesidad de moverse. Hemos de intentar mantener activa no solo su mente sino también su cuerpo. Para ello serían útiles consolas como la Wii o la Nintendo Switch que con algunos juegos obligan a los niños a moverse algo más. Pero dejando de lado las consolas algo divertido y que puede ayudarles a quemar energía puede ser improvisar un baile con coreografía, juegos como Simón dice donde deban realizar las ordenes que les digamos como saltar a la pata coja, agacharse o saltar pero solo si dicha instrucción va acompañada de las palabras “Simón dice…”. Puede ser divertido también improvisar con ellos una clase de gimnasia con ejercicios que conozcamos o buscando tablas de ejercicio adaptadas para su edad.
  • Las tareas de casa: Podemos hacer de los quehaceres de la casa una actividad familiar compartida y es que seamos sinceros, es una forma sencilla de que nos echen una mano y de ir enseñándoles a ser más autónomos, para que pueden ir haciéndose cargo de tareas acordes a su edad como tender la ropa, barrer, limpiar la mesa o poner el lavaplatos.
  • Cocinillas: Puede ser algo divertido el meternos todos en la cocina y hacer una sencilla receta en la que los niños puedan participar. Algo fácil a realizar con ellos puede ser un bizcocho, galletas, tortitas o una macedonia.
  • Día de manualidades: Puede ser una buena oportunidad para sacar el artista que llevan dentro y es que son múltiples las opciones a elegir, desde hacer un dibujo, crear un cómic, hacer un señalador para nuestro libro o hacer un bote de la calma.

Esta última manualidad nos puede ser además muy útil para ayudar a los niños a la hora de hacer una mejor gestión de sus emociones. En estos días puede que se sientan agitados, será entonces cuando podremos darle este bote  para que puedan sacudirlo  y hacer que se enturbie el agua con la purpurina que contiene, haciendo que esta se mueva de forma desenfrenada.

Pero poco a poco las motas de brillo dejan de moverse con tanta celeridad, pasan a desplazarse suavemente y comienzan a bajar. Lo mismo debe ocurrir con su estado emocional, de forma paulatina puedan calmarse, aportando además el efecto relajante de observar la caída de la purpurina.

¿Qué materiales necesitamos para este último proyecto casero?: Un bote preferiblemente de plástico que deberemos asegurarnos de cerrarlo bien,  purpurina (aunque también podremos usar materiales similares como lentejuelas), agua templada, colorante alimenticio, una cuchara ya sea de postre o sopera y pegamento transparente.

Para realizarlo empezaremos llenando el recipiente con agua. Seguidamente añadiremos unas dos cucharadas de pegamento, dos o tres cucharadas de purpurina y  un par de gotas de colorante. Para finalizar cerraremos el bote con la tapa, a la cual es aconsejable dar un par de gotas de pegamento para evitar que los niños puedan abrirlo. Solo queda agitarlo con fuerza y ver su efecto mágico.

Recomendamos dejar el tarro de la calma en un lugar visible y accesible siempre para  cuando el pequeño pueda necesitarlo.

  • Gestión emocional: por último pero no menos importante dado que son muchas las emociones que van experimentar, podemos ofrecerles una herramienta muy útil como es el escribir un diario emocional donde reflejar todo aquello que les inquieta o  les  anima.

Esta es solo una pequeña muestra de las muchas cosas que podemos hacer con los pequeños en casa en los próximos. Pero sabemos que son muchas más, es por eso que iremos desarrollando estas ideas a lo largo de la semana, subiendo varias actividades explicadas de forma algo más extensa.

Esperamos que os sirvan de ayuda y estamos deseando que las compartías con nosotras más ideas en los comentarios.

¡A jugar se ha dicho!

Escrito por Isabel Quesada San José. Psicóloga General sanitaria, Área Infanto Juvenil y adultos.

¿Cómo hablar con los niños del coronavirus?

¿Cómo hacer frente a la situación con los más pequeños?

En estos días en los que estamos viviendo una situación de alarma, muchos podemos encontrarnos con dudas sobre cómo abordar lo que acontece con los más pequeños de la casa.

Es importante que sepan qué está ocurriendo, que conozcan las razones para los cambios que se están produciendo, y que les demos herramientas para sobrellevarlos con la mayor calma posible. Es por ello que tampoco debemos descuidar nuestro propio estado emocional y evitar transmitir un exceso de preocupación o intranquilidad.

El fácil acceso a la información, gracias a los distintos medios de comunicación, hace que estemos al tanto de todo lo que ocurre casi al instante, pero así como debemos ser cautos y no creernos toda la información que nos llegue, de igual modo, la información que les transmitamos a nuestros hijos e hijas debe estar adaptada a su capacidad de comprensión.

Vamos a tratar de proporcionar algunos consejos para tratar este tema con ellos:

Es importante validar y aceptar los sentimientos de cada uno. No todos sentimos lo mismo ni con la misma intensidad, pero eso no significa que seamos muy exagerados o descuidados, debemos ser comprensivos los unos con los otros.

Es vital escucharles, permitirles un espacio en el que puedan expresar sus dudas y sentimientos y legitimarlos. Del mismo modo, no debemos ocultar nuestro miedo o preocupación, debemos hacer ver a nuestros pequeños que también somos humanos y tenemos nuestros temores, pero que éstos no van a poder con nosotros.

Tratemos de evitar mentir o minimizar los hechos que estamos viviendo, no ayuda en absoluto y podemos provocar desconcierto o incluso incrementar sus miedos y dudas. Cuanto más conozco sobre el tema, menos miedo me da, eso sí, con cuidado de no dar excesiva información.

Además, ya que estos días vamos a pasar mucho tiempo en casa, es buena idea hacer una lista juntos sobre actividades o tareas divertidas para poder pasar el rato. Pensar en cosas que nos gusten o realizar tareas que nos distraigan son métodos infalibles para reducir el miedo  que nos puede provocar esta situación.

Escrito Por:

Irene Losa. Psicóloga Gemeral Sanitaria. Área Infanto Juvenil.


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