11 Oct 2018

BY: Jimena Ocampo Lozano

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La adolescencia, como todos sabemos, es una etapa más dentro de la vida

La adolescencia, como todos sabemos, es una etapa más dentro de la vida. Pero tiene ganada cierta fama de ser en ocasiones demasiado compleja, tanto para aquellos que pasan por ella en estos momentos, como para los que  les acompañan.

Este proceso puede empezar en torno a los 12 o 13 años y continuar hasta aproximadamente los 17 o 21 años. Pero ¿Qué ocurre realmente durante la adolescencia?

Antes de saber qué entra dentro de lo esperable y qué ha de hacernos sonar la alarma, debemos comprender mejor sus implicaciones.

Durante la adolescencia se producen una serie de cambios a nivel físico. En colación, debemos tener en cuenta la relevancia que toma entonces para los adolescentes su aspecto físico, la imagen que los otros reciben de ellos.  Además de buscar la aprobación en este ámbito, será también una forma a través de la cual expresarse: el estilo a elegir a la hora  de vestir, qué modas seguir.

Y es que el desarrollo de la identidad es otro de los puntos fundamentales de este periodo, es entonces cuando han de responderse preguntas como ¿Quién soy? Es el momento de definir sus gustos.

Llegados a este punto no podemos olvidar la importancia de las amistades, el grupo de iguales que está vivenciando las mismas experiencias de autodescubrimiento, búsqueda, ensayo y error.  Si durante la niñez los padres eran el modelo de referencia, el foco cambia en esta etapa para situarse en el ámbito social, en los amigos. La opinión y aceptación de los mismos jugará un papel fundamental.

Así mismo, acompañando a los cambios físicos, comenzarán también a surgir los primeros intereses sexuales, la exploración y el desarrollo de la identidad sexual.

En lo relativo al aspecto cognitivo, se producirán modificaciones en su forma de pensar y razonar, acercándose poco a poco a reflexiones más propias del mundo adulto. Aunque de la misma manera, hemos de valorar que se trata de un proceso y que hasta su completa evolución, podrán mostrarse en ocasiones ciertamente impulsivos.

Por último, en este punto vital se darán multitud de cambios y habrán de tomar algunas decisiones de cara a ir construyendo el futuro al que aspiran llegar.

Con una mejor visión de lo que implica la adolescencia, la siguiente pregunta sería ¿De qué aspectos debemos estar más pendientes en nuestros hijos adolescentes? Con la finalidad de valorar si necesitarán de ayuda profesional en algún momento. Algunas de las señales a destacar serían:

  • Cambios en el estado de ánimo. Dado que es un hecho común que se da con asiduidad en estos años, hemos de diferenciar que nos referimos concretamente a estallidos emocionales. Es muy relevante si el adolescente se muestra incapaz de regular sus emociones, si se ve superado por ellas ya sean estas miedo, ira, tristeza, ansiedad o similares. Tales dificultades han de presentarse de forma constante en el tiempo y no tratarse únicamente de un hecho aislado.
  • Cambios en su comportamiento: Es decir, la aparición de conductas agresivas, amenazas, ausencia de respeto por las normas y límites consensuados, problemas con la ley o el consumo continuado de sustancias entre otras.
  • En el ámbito social: Habrá que considerar si encuentran aislados o que si les cuesta entablar amistad con los otros. Aportará información de interés contemplar la duración y estabilidad de sus relaciones, además de su comportamiento en presencia de los amigos. Hemos de asegurarnos de que sean capaces de tomar sus propias decisiones, sin que se dejen arrastrar por sus iguales, aunque sí puedan tener en cuenta su opinión.

También puede ser interesante que cuenten con aficiones por las que muestren interés, que les ofrezcan la oportunidad desarrollarse y  en las que conocer a otras personas.

 

  • En lo relativo a los estudios: Las bajadas de notas, el rechazo hacía las clases, dificultades específicas con ciertas asignaturas, problemas de atención y/o concentración, dificultades con los compañeros o con los profesores pueden ser un indicativo de qué algo puede estar sucediendo. Mantener una vía de comunicación abierta con el centro de estudios, es siempre de ayuda para detectar posibles situaciones problemáticas.
  • Sueño: ¿Están durmiendo las horas suficientes? ¿Cuentan con una rutina de sueño? ¿Algo que les preocupa no les permite conciliar el sueño? Una vez que se van a dormir ¿Continúan haciendo uso del móvil o del ordenador? Sin el descanso adecuado será difícil que enfrenten los múltiples retos del día a día.
  • Alimentación: En caso de que se observen problemas de control en lo relativo a la comida (tanto por atracones, como por restricciones extremas).Así mismo, es relevante evaluar si ha habido un aumento o descenso del apetito, así como del peso de forma poco natural.
  • A nivel físico: La presencia continuada de dolores de cabeza o de estómago en ocasiones guarda relación con periodos largos de tiempo expuestos a estrés, la falta de autocuidado e higiene puede ser reflejo de un bajo estado de ánimo. Se tratan de pistas complementarias a considerar.
  • Su autoestima: Quizá no es algo a lo que comúnmente prestemos mucha atención, pero la forma en que hablen de ellos mismos, la visión que tienen de su persona, si  se ven capaces de afrontar las diversas situaciones que les presentan es también un punto clave.

 

Han de ser capaces de valorarse primero ellos mismos, conocer sus puntos fuertes y débiles, para que ante los baches que se les presenten no se ponga en duda su valía, sino su proceder, el cual podrán optimizar.

 

  • Uso de las nuevas tecnologías: Aunque cuenten en la actualidad con un amplio acceso a ellas, deberemos asegurarnos que hagan un uso adecuado. Es importante atender al tiempo que le dedican y para qué las utilizan.
  • Expectativas: ¿Qué ocurre si no apruebo? ¿Y si no puedo trabajar de lo que deseo? ¿Qué ocurre si no consigo lo que deseo alcanzar? Estas preguntas pueden rondar en la cabeza de los adolescentes en algún momento y conllevan una gran presión para ellos. Habrá que enseñarles y acompañarles en el manejo de este tipo de pensamientos.

 

Prestando atención a estas claves podremos estar más preparados de cara a enfocar posibles complicaciones. En caso de tener alguna duda sobre si lo que le sucede a nuestro hijo es o no un problema, siempre será preferible contar con la opinión de un profesional.

Por: Isabel Quesada San José. Psicóloga General Sanitaria. Experta en Psicología Infanto Juvenil.