16 Oct 2013

BY: Ana Caballero

Blog

En la intervención en las dificultades de aprendizaje no pueden agotarse nunca dos elementos: Paciencia y Sensibilidad.

Cuando como profesores, padres o profesionales en la intervención en dificultades de aprendizaje tenemos que enfrentarnos a un caso de dislexia, retraso lectoescritor, déficit de atención, TDAH, etc, se hacen fundamentales dos elementos: Paciencia y Sensibilidad. No pueden agotarse nunca…

Es un trabajo duro y a veces no vemos resultados a corto plazo, pero eso no significa que las horas que dedicamos a ese niño o niña no vayan a dar sus frutos. Hace unos días me reunía con la mamá de una niña disléxica de 11 años con la que trabajo desde hace un tiempo. La explicaba que la niña evoluciona, poco a poco, pero lo hace, y que hay que tener paciencia y saber esperar. Mi gran sorpresa e ilusión fué su reacción. Me dijo que sabía que es un proceso lento, como el del crecimiento del bambú. Tú plantas un bambú y durante muucho tiempo no verás que crezca, que brote, por mucho que lo cuides y lo mimes, pero que un día al cabo del tiempo, ( incluso años) de pronto crece y se convierte en un bambú alto y fuerte.

Me pareció una comparación maravillosa, y que creo que viene muy al hilo de lo que trato de explicar. Son muchas áreas en las que hay que trabajar en un alumno con, por ejemplo dislexia. No podemos trabajar todas a la vez, y no todas se trabajarán desde un primer momento. No se trata de eneñarle ortografía porque sí, y no de la misma manera. Al igual que no empezamos la casa por el tejado, no empezaremos el trabajo con estos niños si asegurarnos que ciuertos aprendizajes básicos no están afianzados.

Además de paciencia, se necesita sensibilidad, y mucha. Hacer ver al niño que se le comprende, que se le da su tiempo , que se es cómplice suyo en este proceso de “reeducación”, es importantísimo, para el niño y para la buena marcha del proceso que llevamos a cabo. Un niño con dificultades de aprendiaje a menudo presenta mucha inseguridad, miedos, falta de autoestima, etc…y eso es algo que se interpone en nuestro camino. Debemos darle seguridad al niño, cariño, respeto hacia su manera de aprender…al fin y al cabo son niños, y ellos no siempre comprenden lo que les ocurre. Ahí estamos los adultos para proporcionarles esa seguridad que ellos no tienen…sólo de esa manera el niño mejorará, evolucionará y en definitiva, será un niño feliz.